Las nuevas formas de escritura en Twitter y Facebook

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La irrupción de redes como Facebook y Twitter modificó los modos de escribir y deformaron la ortografía. Hay algunos que hablan de “revolución lingüística”. Otros, advierten sobre la falta de calidad en la escritura.

La velocidad y la síntesis son dos de las características de las nuevas formas de escribir. Para algunos, fomentan la creatividad. Para otros, atentan contra el lenguaje.

Discutir la influencia de Internet en la sociedad y el posterior surgimiento de las redes sociales en la modificación de los métodos de comunicación es un debate agotado.

Con el tiempo, las diversas plataformas de intercambios de mensajes fueron mutando desde el correo electrónico, para pasar por programas tales como el MSN Messenger, el desarrollo de la telefonía celular, hasta la llegada de Facebook y Twitter. De forma inevitable, con el progreso de las diferentes plataformas, también se modificó el lenguaje y la ortografía. En Argentina, más de 8 millones de personas tienen cuentas en Facebook y otros millones acceden a Twitter. Casi el 40 por ciento de los usuarios de redes sociales son menores.

Palabras nuevas

Términos como “mi arroba es”, “tuitear”, “nick”, “etiquetar” o “haceme un RT”, por ejemplo, no son familiares para quienes no están dentro de las redes sociales. El uso de los “emoticones” también es otro de los ejemplos en los que la web incidió en la forma de escribir: “;)” se utiliza para comunicar un guiño de ojos cómplice, “:(“, para manifestar tristeza. Son solamente dos ejemplos de los más usados en el lenguaje 2.0.

Otros tips utilizados en la redacción de correos electrónicos o mensajes de 140 caracteres son el uso de signos de admiración o pregunta solamente al final de una oración, la sustitución de letras (por ejemplo, “no lo c”, para expresar desconocimiento o el “q” para resumir “que”, o “ksa”, para indicar “casa”) o los “jaja”, “jeje”, “jiji” para manifestar risa.

Para algunos lingüistas, la deformación de las palabras es un avance inevitable para enriquecer el idioma. Para otros, el no respeto por la ortografía y la supuesta precarización del lenguaje son problemas del mundo moderno.

El profesor honorario de la Universidad de Gales y editor de enciclopedias para la Universidad de Cambridge, David Crystal es un gran defensor de los cambios que la web provocó en el lenguaje. Autor del libro “El lenguaje e Internet”, el académico defiende el uso de nuevas herramientas y asegura que la abreviatura es un mecanismo de “creatividad”.

“La web es un nuevo medio lingüístico, mucho más dinámico que la escritura tradicional”, señala Crystal en uno de sus numerosos artículos. El especialista se atreve a hablar de “revolución lingüística” a las nuevas formas de comunicación y escritura tras la irrupción de las redes sociales.

En las aulas

Notio recolectó algunos testimonios en escuelas primarias y secundarias. Los maestros no se alborotan por las nuevas tecnologías. Para ellos, los niños y los jóvenes no escriben en el aula igual que en las computadoras o teléfonos celulares.

“Un nene de primer grado sabe cómo se escribe “casa”. Todavía no está en edad de usar celulares o enviar mensajes de texto. Se forma con la estructura correcta de la ortografía. En algunos años podrá deformar la palabra y escribir “k-sa”, como sí lo hacen alumnos más grandes. Pero no es algo que hagan en las clases”, comenta Ana María, una docente de segundo grado en una escuela pública bonaerense.

“Las redes sociales no son para nada enemigas de la educación, por el contrario. Fomentan la creatividad y la comunicación, siempre que no intercedan en las estructuras tradicionales de la enseñanza”, acota Mónica, que tiene a su cargo segundo año de la secundaria.

Advertencias

La rapidez por enviar un mensaje se contrapone con el respeto por las reglas ortográficas y los manuales de estilo.

El profesor Esteban Giménez, conocido por sus intervenciones televisivas en defensa del buen uso del lenguaje, señala que “las redes sociales han deformado el lenguaje, le escritura y particularmente la ortografía”. De todas maneras, el autor de “¿Y por casa cómo hablamos?” y el sucesor “¿Y por casa cómo escribimos?”, es conciente que el uso de las herramientas tecnológicas provocó que “se practique más la escritura”.

“Si bien se ha deformado el lenguaje, las redes sociales han logrado que chicos y grandes practiquen más la escritura”, dice Giménez en diálogo con Notio. “Se escribe más que antes, aunque con poca calidad”, advierte sin embargo.

Para Giménez, el fenómeno del “nuevo lenguaje” producido por la web y las redes sociales no es un tema que llegue a las aulas de las escuelas.

Según el docente, la tendencia a deformar las palabras es una actitud exclusivamente utilizada en el mundo 2.0. Para Giménez, se circunscribe a plataformas como Facebook, Twitter, y otros métodos de mensajería instantánea. Y agrega que es una característica propia de los jóvenes, aunque la falta de respeto por las normas de ortografía “es fácilmente extensible a otras generaciones”.

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